16 febrero 2012

Un Calderon ilusionado

Resulta que el Real Madrid sigue dando largas al personal y dejando caer que, se pongan como se pongan, la final de la Copa del Rey de fútbol (25 de mayo) no se va a jugar en el Bernabéu. Resulta también que el Athletic de Bilbao y el Barcelona, los finalistas, están empeñados en que el partido se juegue ahí, no se sabe muy bien si porque es el estadio más grande, que lo es, o por ese deseo, legítimo o no, de, por decirlo así, tocar un poco las narices. Así las cosas, a la Federación Española de Fútbol, que cada año monta un circo diferente con este partido, le ha tocado mover el árbol a ver qué cae.

Y lo que ha caído esta vez parece ser el estadio Vicente Calderón. El -todavía- campo del Atlético de Madrid crece como opción para albergar la final porque tiene un aforo apetecible (67.000 espectadores), aunque lejos del Bernabéu (85.000), porque está en Madrid (donde, en teoría, quieren jugar los dos finalistas) y porque, ayer se confirmó, se puede solventar el principal problema que lo descartaba. ¿Cuál? Un concierto de música, concretamente de Coldplay, a celebrar allí cinco días antes de la final (domingo 20).

El relato temporal de los hechos viene a ser así: la Federación, visto que en el Bernabéu va a ser imposible, se pone inmediatamente a ver otras opciones. Y surgen dos nombres: Mestalla, el campo del Valencia, y el Calderón. En Mestalla ningún problema. Bueno sí, uno: que está mucho más lejos de Bilbao que Madrid, y que el desplazamiento para los seguidores del Athletic es peor. ¿Y el Calderón? Lo dicho, el problema del concierto. Y el caso es que el Atlético estaría encantado de ponerle césped a la final. «Por supuesto, estaríamos encantados de ser la sede de la final, pero no depende de nosotros», afirmaba ayer un directivo del Atlético de Madrid.

El Atlético le tiene cedida la explotación del estadio a una empresa, Mediasponsorship. Ellos (Mediasponsorship) llegaron a un acuerdo con otra empresa, Live Nation, que es la promotora del concierto de Coldplay para hacerlo en el Calderón, escrito queda, el día 20. La pregunta era obvia: ¿daba tiempo a tener el campo en condiciones el día 25 con un concierto de estas dimensiones el día 20? Fuentes de Live Nation, la empresa promotora del concierto, indicaron a EL MUNDO que el desmontaje del escenario de la actuación no llevaría más de 24 horas. Es decir, que el día 22 estaría disponible para la celebración de cualquier otro espectáculo.

Una cuestión que podría despertar recelos sería el estado del césped tras un concierto de estas características. Desde la empresa que lleva la logística de la actuación explican que tampoco habría problema y que el suelo estaría en perfecto estado para la celebración del encuentro. Generalmente se aprovecha el parón liguero para ubicar en los campos de fútbol conciertos de gran aforo u otro tipo de actos, con lo que se cuenta con tiempo suficiente para que el firme se recupere. Pero los nuevos sistemas de cubrimiento de superficies -en el caso del Calderón, el Rola-trac, que es el mismo que se usa en el Reino Unido- hacen que el impacto sea mínimo sobre el césped, con lo que el plazo de cinco días sería más que suficiente como para dejar el campo en perfecto estado.

Esa información la tiene ya la Federación Española de Fútbol. «Ya se han reunido los promotores del concierto con la Federación. El Atlético no ha ofrecido la sede como tal, pero si la Federación, después de hablar con la empresa promotora, lo ve factible, nosotros estaríamos encantados de colaborar», explicaban ayer desde el club rojiblanco. La semana que viene, pues, la Federación trasladará tanto al Barcelona como al Athletic de Bilbao la opción de jugar en el estadio rojiblanco, y será en ese foro donde deba decidirse finalmente. Algunos directivos rojiblancos daban ayer por hecho que el partido se iba a disputar en Madrid. La otra opción, Mestalla, al margen de un aforo ligeramente inferior, no representa un desplazamiento similar para unos y otros. Los hosteleros de Madrid se frotan las manos con esa opción, pues desde 2008, cuando jugaron Valencia y Getafe -precisamente en el Calderón-, la ciudad no acoge la final de la Copa del Rey, un evento que, según algunos cálculos, llega a mover alrededor de 25 millones de euros en todos los conceptos.

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