10 julio 2017

La muerte en el espejo

DOMINGO. Desde hace siete u ocho años, todas las mañanas, al asomarme al espejo, veo mi muerte. No me hace ninguna gracia, francamente, pero tampoco quiero ponerme tremenda, que no es el sitio. Como se trata de mi muerte y conmigo hay confianza, he decidido tomármela con filosofía. Mi muerte es mía y la llevo puesta como si fuera una camiseta. Desconozco si a otras mujeres les pasa lo mismo, pero resultaría petulante por mi parte creer que soy la única. Esta visión tiene lugar cuando todavía no he salido del sueño y cruzo ante el espejo mirándome de reojo. Al principio me asustaba, pero con el tiempo he aprendido a reconocerme y hasta me doy los buenos días. Es una experiencia extraña, y en ella se me aparecen los primos cromagnones que llevo en lo alto del árbol genealógico. Eso no se arregla con todo el Botox del mundo, pienso, mientras contemplo la imagen del fantasma que me saca la lengua con las mandíbulas pegadas.

LUNES. Mil personas se han juntado en el Palau de Congressos de Catalunya para celebrar el nuevo premio Planeta, que recae en Lorenzo Silva y Mara Torres (finalista). A la llegada, un grupo de manifestantes lanza gritos contra Joan Gaspar, que dicen que no paga a sus trabajadores. No se qué pinta Joan Gaspar en este lío, pero tampoco trato de entenderlo. Veo una pancarta donde pone «¡Lo que hay que Wert!». Eso sí lo entiendo. Está dedicada al ministro de Cultura y Educación, que junto con Artur Mas es uno de los invitados al evento. Tambien veo llegar a Jordi Pujol, al alcalde Trías, a Javier Godó, al consejero Mascarell, a Nuria Gispert, la presidenta del Parlament, a Joan Rosell, Pere Navarro, Josep Piqué y Gloria Lomana. Y a Eduardo Mendoza, Ana María Matute, Alberto Vázquez Figueroa, Nativel Preciado, Luis del Olmo, Teresa Campos, Patricia Rato. Se nota que este año es especial, porque ha venido hasta el apuntador. Por no faltar, no falta ni Fiona Ferrer, reputada autora y artífice de un ensayo sobre las wacu wacu. Fiona está enfadada conmigo y lo entiendo. Yo también lo estoy (enfadada conmigo). Esta noche, para venir al Palau, he cogido un taxi y el conductor me ha hablado en castellano. ¡A mí, que soy catalana por los cuatro costados! Si lo sé, no vengo.

MARTES. Revisión en el IMO y visita a la reina mora, que me recibe en la cama con grandes gafas de sol. Parece Onassis, pero en versión rubia y aporcelanada. Le cuento el show del Planeta y sonríe con mezcla de melancolía y humor, como si le sonara. Y es que le suena. Cuando ella ganó el Planeta, con La Gangrena, era una de las mujeres más bellas del mundo.

JUEVES. Fran y Cayetano Rivera abandonan el toreo y estallan las hipótesis. Para mí que es falta de vocación. Fran llegó a los toros por inercia familiar. Cayetano, en cambio, se hizo torero por aburrimiento. Era guapo, había estudiado Económicas y tenía ilusiones vagas, pero no sabía por dónde empezar. A Fran y a Cayetano les ha faltado lo principal: la comezón del hambre.

VIERNES. Empieza el frío y el trasiego de armarios. Las gatas salen cada vez menos al jardín, sobre todo Verónica, que es friolera como yo. A Jordana le compro ropita por Internet, gorros de Catimini, chuminadas. Y zapatos. Le encantan los zapatos. A este paso nos va a salir como Ana Rosa Quintana.

28 junio 2017

El pinchazo revolucionario

A grandes males, grandes remedios. Este refrán, aplicado al campo de la estética, significa que un problema avanzado -como una piel que se descuelga y clama por un lifting- debe resolverse sí o sí en el quirófano. Pero, ¿qué pasa cuando lo que se necesita es un retoque no tan agresivo? En ese caso, es posible sustituir la cirugía por una solución más light, como las técnicas inyectables. «Su ventaja radica en que nos permiten tratar el envejecimiento de manera gradual. 

Cuanto antes recurramos a ellas, más fácil nos resultará poner freno a ese proceso. Con estos tratamientos nos ahorramos la anestesia, el postoperatorio y el cambio brusco que supone pasar por el quirófano», argumenta Natalia Ribé, médico estético con consulta en Barcelona. Rafael Gálvez, cirujano de la madrileña Clínica Ordás, también es partidario de, según los casos, esculpir el rostro y el cuerpo con la ayuda de agujas o cánulas, en lugar del habitual bisturí: una de sus especialidades es la bioplastia, que consiste en «realizar implantes en determinadas zonas para rellenar, levantar, definir o modificar rasgos y volúmenes». 

La doctora Ribé sostiene que las sustancias inyectables son «seguras», siempre y cuando se empleen aquellas que, obviamente, estén aprobadas y lleguen al mercado con el aval de estudios científicos. Pero atención: no todas sirven para todo. «Por ejemplo, el ácido hialurónico, que es perfecto para el contorno facial, no queda bien bajo los ojos porque, como capta agua, puede dejar una apariencia de bolsas», dice esta experta. Repasamos algunos de los productos que más se inyectan las españolas en la cara.

Toxina botulínica
Aliada antiarrugas
Conocida popularmente como botox, se empezó a utilizar en los años 70 para tratar el estrabismo. En 1992 se aprobó su uso estético en España. «Los resultados más satisfactorios se obtienen en el tratamiento de las arrugas de expresión, especialmente las que se localizan en el entrecejo, la frente y las llamadas patas de gallo», explica Elia Roo, coordinadora de la Unidad de Dermatología Estética del Hospital Sur de Madrid y miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología. La toxina botulínica ha recibido múltiples ataques: hay quien denuncia que es fuente de inexpresividad. Pero, según Roo, «con una buena técnica y una adecuada selección de los pacientes se puede conseguir un resultado natural, en ningún caso de rostro congelado». Los nombres comerciales de esta sustancia son Vistabel, Azzalure y Bocouture.

Ácido hialurónico
Esculpir volúmenes
Se trata de un polisacárido presente de manera natural en el organismo humano. «Lo utilizamos para hidratar, rellenar el surco nasogeniano y las pequeñas arrugas, realzar los pómulos y el mentón, restaurar el óvalo facial, corregir las lesiones de acné…», enumera Neus Tomás, que dirige una clínica de medicina estética en Granollers. Esta experta atribuye muchas ventajas al hialurónico: «Es fácil de inyectar, tiene unos efectos secundarios mínimos, es biocompatible y tenemos una amplia experiencia en su aplicación médica». Numerosos laboratorios lo comercializan.

Plasma rico en plaquetas
Revitalizante
No existe la posibilidad de rechazo de este material, puesto que se obtiene a partir de la propia sangre del paciente. «Se centrifuga y se separa el plasma para posteriormente reinyectarlo», apuntan Mar Mira y Sofía Ruiz del Cueto, de la Clínica de Medicina Estética Mira+Cueto de Madrid. «La principal función del plasma rico en plaquetas es combatir el envejecimiento facial, sobre todo en las pieles prematuramente dañadas debido a agresiones externas como la radiación ultravioleta, el tabaco, el estrés, la mala alimentación...», añaden las expertas.

Hidroxiapatita cálcica
¡Más colágeno!
Su nombre comercial más conocido es Radiesse. Al igual que ocurre con otros materiales inyectables, es un componente natural de nuestro cuerpo, lo que evita el riesgo de que se produzcan reacciones alérgicas. «Consigue inducir la producción de colágeno y la formación de nuevo hueso. Es perfecto para mejorar el óvalo facial, corregir la nariz, resaltar los pómulos y eliminar las arrugas», indica Ricardo Ruiz, director de la Clínica Dermatológica Internacional de Madrid.

Ácido poliláctico
Efecto tensor
Se trata del famoso Sculptra, un polímero biodegradable constituido por moléculas de ácido láctico. «Se puede infiltrar por todo el rostro, principalmente en las zonas de tracción facial, para promover una estimulación global de los tejidos y de este modo conseguir un tensado importante de la piel», resumen las doctoras Mira y Cueto.

28 mayo 2017

Juan Carlos el rey del gallinero

La catástrofe no llega sola sino en batallones: el Rey renco, la economía casi en default, el Estado langó y tantistabado, la reina del bótox nacionaliza YPF de Repsol. En algunos rodales del ruedo piden nuevos Pactos de la Moncloa, en otros el impago de la deuda y en Andalucía, donde se adereza un gobierno casi bolchevique, están llamando a los militantes de IU a votar con urna para saber qué van a hacer cuando por más que busquen no encuentren ni un solo euro. «Estamos jugando una partida de ajedrez casi revolucionaria y cuando las piezas se meten en las cajas todas están juntas, valen igual los peones y los reyes, los caballos y las reinas. Lo dice el poeta arábigo: una tras otra, las piezas al estuche van».

Alguna izquierda pasa del afecto que tuvo a Don Juan Carlos. La Transición ha terminado en la sepultura del olvido mientras en Andalucía se vive una España de las de antes. Alberto Garzón Espinosa, diputado por Málaga, plantea en su libro-manifiesto Esto tiene arreglo una reestructuración dirigida por los deudores (debtor-led default) como respuesta a la reestructuración dirigida por los acreedores (creditor-led default). 

Explica que el floreo de los economistas impide saber que estamos en default y con el rescate a quienes salvan es a los inversores privados, y tampoco, porque lo más posible es que haya quitas o directamente impagos cuando lleguen los vencimientos incobrables. Pero para tangar a lo Kirchner no hay base social ni siquiera en Andalucía, aunque como empiecen a decir que no hay que pagar, se caerá todo el artificio y correrán a pedradas al Rey y a sus ministros. Los dos partidos mayoritarios están acochinados, pero no piden ni van a pedir la abdicación.

Nadie piensa que el tinglado se vaya a caer por el tropezón del Rey. ¿Qué otra cosa hicieron los monarcas en toda la historia de España sino montar y cazar? No parece llegada la hora de que la Monarquía ponga pies en polvorosa como hicieron tantas veces sus abuelos y abuelas, después de ser queridos y admirados los monarcas cuando se pavoneaban como gallos. El rey es mi gallo, dice Sancho. El gallinero es la copia del Estado monárquico más perfecto, aunque no haya rey que pueda compararse con un gallo. «Cuando tiene en su pico real un grano de trigo se lo da a la primera de las vasallas que se le presenta», dice un enciclopedista. Los testículos del gallo, que usaron las celestinas como filtro de amor, pueden llegar a tener cinco centímetros de longitud y están cubiertos con una clámide albugínea, una túnica real.

Claro que todo eso del gallo era antes. Ahora las redes sociales están tan alerta que, como escribió Shakespeare, la punta del pie del rústico llega tan cerca del talón del cortesano, que le desuella los sabañones.

08 abril 2017

Señoras con mantones de manila

Los alrededores de la plaza de toros de la Maestranza de Sevilla parecían habitados por personajes huidos de los lienzos de García Ramos, Jiménez Aranda o Cabral Bejarano. Mujeres de mantillas escapadas de carteles de corridas celebradas hace un siglo, cocheros ataviados con el casticismo del XIX, señoras con mantones de Manila de los que se guardan en arcones coloniales, algún disfraz de bandolero, otro guiño a estampas de manolas. Y un hermoso bestiario de caballos de raza, de piel brillante y cepillada, grupas como espejos para reflejar el cuadro costumbrista que tan bien se sigue rentabilizando.

Gran éxito de la Exhibición de Enganches de la Feria de Abril que sirve como colorista víspera de la gran fiesta que hoy se inaugura. Un concurso que es como un viaje al pasado, pero un pasado que curiosamente sigue estando vivísimo. La muestra es un escaparate de carriolas de campo, carruajes de ciudad y hasta diligencias de viaje atravesando estampas de otro tiempo.

Este año el país invitado fue Chile, que hizo una curiosa exhibición de huasos -jinete del campo chileno- con sus vistosas mantas y chamantos así como de danzas tradicionales como la cueca o la tirana que se realiza con los típicos pañuelos.

Sobre el coso de la plaza los jinetes de la Escuadra Ecuestre Chilena del criadero Palmas de Peñaflor montaron con banderas de España y de Chile y ante los himnos nacionales más de uno agradeció que este año el país invitado no hubiera estado más orientado al Este por no caer en nuevos capítulos del conflicto económico-diplomático-patriótico entre Argentina y España. No se hubieran soportado gauchos rioplatenses sobre la arena de la Maestranza. Así que lo que se escribió fue una nueva Araucana de Alonso de Ercilla para homenajear a «un país que respeta, admira y quiere a España y que se emociona como un niño que visita a su madre», comentó con emoción paternalista el presentador de la exhibición.

Y de los caballos que viajaron a América en la segunda travesía de Colón a la raza española... Así apareció Norma Duval, como madrina de la exhibición, en una carretela con la media potencia a la usanza del siglo XIX típica andaluza y dejando en el aire un aroma de cáñamos y cuero. «Nuestra universal vedette», decía ahora el narrador de la fiesta con ese extraño sentido que se dan aquí a las glorias universales. La veterana vedette hizo su paseíllo en la carriola vestida de mantilla y saludando pero sin querer reírse demasiado para no desmontar los artificios del maquillaje y del sagrado bótox.

Sobre el ruedo se vieron enganches gran break, duke de mimbre, faetón bis a bis, landó redondo, carretela a la sopanda en las modalidades de limonera, tresillo, media potencia o tronco con guarniciones a la inglesa, a la calesera o incluso a la húngara como el faetón que guiaba Fermín Bohorquez y un lacayo vestido con toques del viejo imperio austrohúngaro que parecía pasear por la Avenida Andrássy de Budapest en vez de sobre el albero de la Real Maestranza.

Entre lo más curioso, una araña americana de la yeguada Carrión y guarnición a la inglesa que tuvo ciertas dificultades en el giro, prueba de la complejidad de este tipo de enganche que sólo puede dar un cuarto de vuelta. También un ómnibus de nueve plazas de la Yeguada Sierra Mayor con guarnición a la inglesa que parecía una diligencia de postas de las que recorrían los caminos de herradura de la vieja Europa. Era como si hubiera aparecido sobre el ruedo imperfecto de la Maestranza la famosa berlina de Napoleón y sus infinitos compartimentos en los que, por cierto, no faltaba el vino de Málaga. A esta carroza no le faltaba un detalle, ya que incluso tenía como adorno maletas y baúles de época.

La exhibición tiene mucho de fiesta de vanidades. A fin de cuentas, la razón es exhibirse y se anuncian los nombres de propietarios como de una aristocracia que se presenta en el salón de palacio maestrante ante un público que contempla admirado mientras se abanica espantando el calor con olas de brisa breve.

Y está el casi inevitable riesgo de la Sevilla ambarizada, esa Sevilla conservada en ámbar como un fósil, una estampa anquilosada de tanto mirarse. «Esto es el mejor espectáculo del mundo porque se hace en la mejor plaza del mundo», animaba el presentador. Al final del espectáculo, se dió las gracias a todos los profesionales que permiten el milagro de conservar estos pasajes de una tradición que podría haber desaparecido hace mucho. Hubo gracias gremiales a mayorales, cocheros, guarnicioneros, lacayos, faroleros, herreros y, sobre todo a los propietarios. Ah, gran raza benefactora.

Salían ya los carruajes por las puertas de la plaza. A estas alturas de la temporada huele a sangre coagulada de toros sacrificados y a hierba fermentada, por usar un eufemismo. Los cuadros pintorescos se dispersaron por la ciudad. Un espectáculo ideal para estos tiempos tan necesitados de evasiones amables.

18 marzo 2017

Cristina F. de Kirchner es una vividora

Países raros. En la vecina Francia, quizá el más rico y refinado del planeta, con los más elevados estándares de bienestar y, hasta anteayer, merced a su insufrible esnobismo ideológico, más de un 10% de los franceses votaba trotskista. O la Argentina de Cristina F. de Kirchner, tras la expropiación del 51% de YPF a Repsol, gobernada por el peronismo, cuya definición más acertada se debe a Borges: «Los peronistas no son ni buenos ni malos. Sólo son incorregibles».

Coincidí y charlé con el amigo Mario Vargas Llosa en el Palacio Real en la comida de homenaje de los Príncipes de Asturias al premio Cervantes, el poeta ausente Nicanor Parra. El nobel acaba de publicar un acertado análisis de la expropiación, en el que la equipara con las del venezolano Hugo Chávez y disecciona el peronismo como una mezcla de «populismo, nacionalismo, marxismo, fascismo, caudillismo, y todos los ismos» que han arruinado el subcontinente americano que Mario conoce bien.

Más allá del peronismo como mejunje ideológico, recurriré a otro connaisseur de Argentina -el país más culto y europeo de América-, a Martín Prieto: el peronismo como fascismo tropical que sobrevive a base de contradicciones y cara dura, dirigido por esta Tiranita Banderas: bótox, cleptocracia y desvergüenza.

Señora totalitaria, inestable y ciclotímica -y el extraño proceder de B. Obama, haciendo manitas con ella en Colombia- que arremete contra España con el retrato de Evita Perón, olvidando que trajo trigo a la España famélica de la posguerra y habló junto a Franco desde el balcón de la Plaza de Oriente.

Si Evita regalaba a sus «grasitas» y «descamisados» dentaduras postizas usadas, extraídas de cadáveres, su augusto, el general Perón, uniformado con aquella diagonal de cuero negro que le cruzaba el pecho, en cuyo extremo reposaba el ominoso pistolón profundo; travestido de gran macho austrohúngaro, algunas madrugadas requería los servicios de una niña, justamente apodada como La Piraña -Martín Prieto dixit-, para que le propinara arduas y concienzudas felaciones.

Hablé, pocas horas antes del expolio, cuando ya todo parecía resuelto, con el canciller García-Margallo, que consultaba a Luis Blasco, presidente de Telefónica Argentina. El ministro era cautelosamente pesimista y acertó. Por cierto, la disponibilidad de los miembros del Gobierno en esta crisis contrasta con esa inaccesibilidad -incluso para los que sólo quieren ayudar- algo ridícula, por lo provinciana y jupiterina, de Antonio Brufau, presidente de Repsol.

Quizá Kirchner debería saber que M. R. S., una humilde pensionista española, ha perdido la mitad de sus magros ahorros como accionista de Repsol.

O lo del adolescente nipón Misaki Murakami: en Anchorage (Alaska) apareció un balón de fútbol perdido en el tsunami de 2011 del que se reclama propietario. Pues la propiedad privada es un derecho humano protegido por el artículo 17 de la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 de las Naciones Unidas. Pero Kirchner no es partidaria. Habrá más problemas.

08 febrero 2017

Los pelotas nunca faltan

La evolución del discurso gubernamental acerca de YPF empieza en las soflamas por la patria zaherida y termina en el reconocimiento del derecho a expropiar al que ya sólo le queda negociar un precio. Es decir, que va del ridículo a la impotencia.

La reacción vehemente, con la que el Gobierno parecía empeñado en demostrar que habían terminado los años zapaterianos en los que España fue un mindundi internacional, ha desembocado en una derrota sin paliativos que ahonda aún más la sensación de que nuestra política exterior es incapaz de hacerse respetar. (Ni siquiera por supuestos bandoleros capitaneados por un engendro del bótox, por resumir el minucioso conocimiento del peronismo que rezumaron los periódicos). Y menos aún cuando nuestros portavoces primero se desbocaron con amenazas imposibles de cumplir y luego le ronronearon a CFK un acuerdo mendicante para defender a una empresa identificada con la patria cuyo directivo en Buenos Aires, sin avisar a ninguno de esos pequeños ahorradores de nuestra compasión, vendió sus acciones cuando se lo vio venir. ¡Bravo! ¿Todavía quedan pelotas dispuestos a hacer comparaciones con Churchill o también a ellos esto les va sonando más bien a Rompetechos?

¿Qué puede haber aprendido el plantel de estadistas veteranos que iba a compensar las adolescencias de Zetapé? Primero, que las bravatas neocoloniales no sólo no arrugan al peronismo, sino que le conceden una razón moral con la que agitar a la militancia y entretener con la humillación de la metrópoli la eterna espera de Malvinas: la cancha de Vélez llena, militarizada y predispuesta a la aparición religiosa demuestra que aquí hace meses que se subestima a CFK y que se ignoran por completo ciertos particularismos de la política argentina. Segundo, que las naciones iberoamericanas han desarrollado una conciencia de sí y de sus propios lazos solidarios que limita la influencia de España, así aparezca el rey con su «por qué no te callas» y su rifle de matar elefantes. Tercero, que nuestros propios socios políticos y comerciales jamás llevarían la defensa de nuestros intereses hasta el extremo de perder las oportunidades abiertas ahora para sus propias petroleras con los contratos de asociación -que no de venta- que habrán de firmarse para la explotación de Vaca Muerta. 

Y cuarto, que la sociedad argentina no tiene por qué aceptar disciplinadamente el retrato que de ella se pergeña aquí, y menos cuando está basado en insultos. Hasta los que tenían escrúpulos con CFK los aplazaron hasta que los gallegos se dejaran de joder. 

28 mayo 2016

Cuando me aburro en misa

De la noche a la mañana, los islandeses múm han pasado de ser uno de los grupos más originales del planeta a convertirse en una parodia de sí mismos y, de paso, en un aburrimiento soberano que a punto está de manchar definitivamente un currículum que hasta hace poco era limpio e inmaculado. ¿Cómo pueden ocurrir estas cosas?

En este caso concreto la razón acaso tenga que ver con la deserción progresiva de las dos componentes femeninas del cuarteto, las misteriosas gemelas Gy a y Kristin Anna Valtýsdóttir y sus voces aniñadas que tanto carácter y fragilidad le daban a las canciones de la banda. O puede ser el caso contrario, que esa misma deserción tuviera que ver con un rechazo a las nuevas formas con las que pretendían jugar los dos chicos de múm, cada vez más lejos del pop electrónico en miniatura y más cerca de un folk pastoral con demasiada carga hippy. 

El caso es que los múm de Go go smear the poison ivy ya no son los de Summer make good y ni mucho menos los de antes. Se nota incluso en el escenario.En anteriores visitas del grupo se comprobó que con cuatro personas, un poco de electrónica cristalina, un violonchelo y cuatro instrumentos de juguete podían transportar a su público a un país de hadas, o a la más tierna infancia. En Razzmatazz, sin embargo, hicieron falta hasta 13 personas en el escenario para aburrir a las ovejas que pacían en su aletargado folk místico.

Parecía otro grupo el que estaba ahí, porque incluso la marginación del repertorio antiguo en el primer tramo de la actuación parecía querer hacernos advertir que esto es un borrón y cuenta nueva.

Por un Nightly cares o un Green grass of tunnel, que se esperaba -sobre todo la segunda, tonada conocidísima gracias a haber sido durante años el fondo de las cortinillas de nuestra televisión pública-, ellos regalaban dos tazas de autocopia mala. Habría que sumar también la atmósfera fría en general: poca gente en la sala -muchos días festivos a la vista y otros conciertos del ramo indie celebrándose en otras salas de Barcelona: no era la mejor noche- y un poco de desgana por todas partes. Pero no hay que echarle las culpas al entorno, como haría Cruyff: el problema fue que múm han cortado amarras con el grueso de su etapa anterior.

Ya no son el grupo fundamental de lo que se llamó indietrónica -el pop minoritario de siempre pero con maquillaje electrónico preciosista-, sino unos paisajistas que en vez de pintarlo todo de verde y amarillo, con mucho césped y trigo, acuden al gris y al negro de la ceniza. O sea, se han echado a perder.